​Me consumió como niña y me lastimó como mujer

«Cuídate», lo que todos me dicen, cuando me despido a la media noche. A veces suena como un reto; otras, como una amenaza.

Tengo derecho a caminar segura por la calle y eso no depende de mis características físicas, sino de compromisos sociales. 

Empleo continuamente, de forma normalizada y naturalizada, consciente o inconsciente, mecanismos de protección frente a este miedo preprogramado.

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