Dime!

Qué oyes del viento cuando arrastra tu ser y tú alma junto aquel montón de hojas.
Qué escuchas en el suelo cuando lo tocas, acostada en el, sin fuerza y se rompe en mil grietas.
Qué fantasmas encuentras en tu voz perdida, en el eco que se genera entre las sombras, dónde se crea un vacío de silencio.
Dime si acaso eso no es suficiente para escuchar tu alma, es que vives con tanta barahúnda en tu mente.
Como es que existe tanto ruido en tu corazón, que no puedes detenerte y escucharte, deja de atender a los demás, empieza por ti, tanto que oir y te tapas los oídos.