Loca solitaria

Me esforcé estar bien conmigo, amarme y respetarme, que me volví una loca solitaria.
Lo deseaba tanto, la soledad me enseñó aquella independencia que necesitaba, poco a poco fui conquistandola.

Al principio no lo voy a negar fue fría, pero de una forma tan tranquilizante, maravillosamente tranquila, aprendí a estar conmigo, a verme en el espejo y entender que yo sería mi única compañera eterna.
Me afronte de una manera única, pelee con mis miedos transformando ese temor en oportunidades, hoy añoro estar en soledad pues fue la fuente de mi auténtica felicidad.
En mi soledad es ahí donde intento llenar esos vacíos que antes pretendia llenar con alguien más, ahí en silencio es donde me siento más plena, donde jamás será la mitad de alguien por que soy un entero.
En pocas palabras la soledad se ha vuelto en un espacio necesario y saludable para mi, aquel en el que conecto mis sentimientos, esos pensamientos tan profundos que me permiten escribir.
Fue en mi vida la experiencia más aleccionadora, en la cual madure así poco a poquito, tejiendo mis alas con principios de dolor, aprendiendo a valorar las personas que me rodean y dejando ir a quienes no merecen estar en mi vida.
Hoy solo expreso alegría, al pegar en mi espalda pedazos de mis alas, saliendo del calvario para encontrar un nuevo amanecer. Ya nunca más alguien que me complete, solo un compañero que disfrute conmigo mi apasionado viaje

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